5.5.07

sugar baby love

La vida de muchos gays se parece a lo que se ve en este video..., por desgracia el final no es el más habitual...


http://www.dailymotion.com/Sugarbabylove/video/xjiv9_sugar-baby-love

4.5.07

phobos

Hace unos meses, coloqué un perfil en una de las webs de contactos que existen en la red. A la hora de buscar un nick, un sobrenombre, y mientras daba vueltas a mi cabeza intentando encontrar uno, corto y fácilmente recordable, vinieron a mi cabeza nombres de planetas, de satélites...
Siempre me gustó la astronomía y, de repente, recordé a Phobos y a Deimos, los satélites de Marte.

Decidí utilizar el nick de Phobos, sonoro, corto y fácilmente identificable. Gracias a ese perfil, he conocido a unas cuantas personas, en su mayoría interesantes. Pero hace unas semanas, recibí un mensaje que me dejó sin habla... "Phobos es miedo, de qué tienes miedo?"

De golpe, me di cuenta que mi subconsciente me había delatado. Marte, dios de la guerra, es acompañado siempre por Phobos y Deimos, por el miedo y el terror. Y sin ser consciente de ello, yo había elegido como nick lo que me había acompañado año tras año tras el diagnóstico, miedo.

Hoy en día conozco a unas cuantas personas seropositivas y, si hay algo en común entre nosotros, además del vih, es el miedo que, de una forma u otra, es presente en nuestras vidas.

Miedo al rechazo social, miedo a la infección, miedo a contagiar a nuestras parejas, miedo a los efectos secundarios de la medicación, miedo a la soledad, miedo a que nuestros seres queridos nos aparten de su lado...

Por suerte en mi caso, phobos forma parte del pasado, aunque de una manera u otra aparezca momentáneamente en según que situaciones. Pero me ha costado mucho, y me cuesta aún, ser consciente de que ese miedo es algo irracional, sin sentido. Precisamente ahora, soy capaz de ver más claramente el efecto de ese miedo, en los demás seropositivos y en mi pasado, en mi mismo.

Tras el diagnóstico, hay un periodo de tiempo en el que la mayor parte de nosotros creemos afrontar en buenas condiciones la "noticia". Pero poco a poco, se inicia un lento proceso por el que comenzamos a acurrucarnos en una esquina de nosotros mismos. Hasta llegar a un estado de depresión crónica que se retroalimenta de nuestros propios miedos, afectando a todos los ámbitos de relación social del seropositivo/a.

Un buen número de personas que tienen pareja estable, en el caso de que sean serodiscordantes, comienzan a perder el interés por el sexo, esquivándolo como pueden. El sexo deja de vivirse como un momento de compenetración con la pareja y pasa a convertirse en una tortura cuando lo único presente en nuestra cabeza es la posibilidad de infectar a nuestra pareja.

La mayor parte de las parejas negativas de seropositivos no entienden el cambio que, poco a poco, va instalándose en la mente de su compañero o compañera. Lo viven como si fuese un rechazo o una pérdida de interés y, cuando se les intenta explicar, su reacción es restar importancia al riesgo del contagio, queriendo mantener relaciones sexuales sin las mínimas medidas de protección para intentar demostrar que no les importa ese riesgo. Esta actitud de las parejas seronegativas provoca una agudización del sentimiento de peligro en sus parejas seropositivas, aumentando en éstas su rechazo al sexo. Antes o después, las parejas serodiscordantes que no realizan el esfuerzo de entender y comprender lo que sucede, se rompen.

Aquellas personas seropositivas que son diagnosticadas cuando no tienen pareja, inician diversos caminos. Para algunos, el miedo les hace autoconvencerse de que lo único que quieren es "pasarlo bien" y se niegan la posibilidad de vivir una relación estable por el temor a ser rechazados. Otros, inician una búsqueda desesperada de pareja entre otros seropositivos, con el terror a vivir una vida de soltería y soledad. Algunos, pocos, asumen que, con o sin vih, tener una relación que vaya más allá de compartir un espacio físico o unos gastos comunes es algo dificil para cualquier persona y que, por tanto, tanto si la encuentran como si no, haran lo posible por ser felices con lo que la vida les proporcione.

Por desgracia, en la mayoría de nosotros, los seropositivos, es phobos quien marca el camino.

21.12.06

Un nuevo final

Un nuevo final, un nuevo comienzo… Ya sea sintiendo cómo los tímidos rayos del sol invernal acarician nuestra piel, o ya sea viendo la escarcha en las frías mañanas, o tiritando cuando una ráfaga de viento helado nos alcanza en su camino, todo nos anuncia que estamos a punto de disfrutar de la llegada de una nueva primavera.

Ojalá que todos y todas tengamos, en este año que está a punto de comenzar, muchos “tropiezos” con aquello que nos haga sentirnos un poco más felices, ya sea una mirada, una sonrisa, un abrazo… Aunque como bien me dijo alguien, el primer paso es encontrar la felicidad en nuestro interior...

Bienvenido sea el 2007 !!!

11.11.06

los apestados del siglo XXI

No existimos. O eso quieren hacernos sentir. Como los leprosos durante siglos, somos apartados, nombrados sólo como ejemplo de la maldición que cae sobre quienes no se comportan como es debido.

En esta sociedad hipócrita, donde lo que vale es la imagen y la fachada, los seropositivos somos apartados y señalados con el dedo. Como los homosexuales durante siglos, como las mujeres violadas o las madres solteras hasta hace bien pocos años, o como las mujeres maltratadas porque algo habrían hecho para merecer el maltrato.

Los medios de comunicación, una vez encontrados los tratamientos que controlan el Virus de la Inmunodeficiencia Humana y que impiden su desarrollo, dejan de prestar atención al avance de la epidemia, y los afectados desaparecemos.

Nunca existieron grupos de riesgo, el VIH se ha extendido como una mancha de aceite entre toda la población, relajadas las conductas de prevención por la existencia de medicación y por la persistencia de la idea (fomentada desde la moralidad más reaccionaria) de que ese virus sólo afecta a cierta porción de la sociedad.

Mientras tanto, las multinacionales farmacéuticas aumentan de año en año sus beneficios por los tratamientos sufragados por los sistemas de la seguridad social del primer mundo y condenan a todos aquellos que no pueden pagarlos, sea en África, América o Asia, donde se concentra el mayor número de personas afectadas.

Lo importante es el negocio, y el negocio está en la medicación de por vida, no en la investigación de una vacuna o en las campañas de información o prevención. La existencia de una vacuna daría al traste con las previsiones de beneficios de las grandes multinacionales, o como la liberación de las patentes de los antiretrovirales, que permitirían a los gobiernos del tercer mundo poder producir genéricos en masa para su población, con tasas de infección que llegan al 30% de la población en algunos casos.

En nuestro país, la medicación para un mes de un seropositivo ronda los 700€ en un tratamiento sencillo, sin contar el costo de las analíticas realizadas periódicamente para el control del virus o los costos asociados a los efectos secundarios de la medicación y/o los costos de los efectos psíquicos en los afectados. Multipliquemos por el número de infectados y veremos la fabulosa cantidad de millones que se embolsan las farmacéuticas sólo en España.

Y lo mas duro es ver como día tras día, en un goteo incesante, el número de infectados va en aumento a la vez que continuamos escuchando a la jerarquía eclesiástica, junto a los representantes más rancios del conservadurismo moral, gritar contra el uso del preservativo, la medida profiláctica más efectiva contra ese avance del virus, y apartando de la sociedad, en una nueva forma de apartheid, a los apestados del siglo XXI.

10.11.06

el nacimiento de algo posible...

Hasta hoy, y gracias a un curso de formación, no había caído en la cuenta de que tengo derecho a soñar.

Hasta hoy, sin darme cuenta, mi vida ha sido un constante temor al futuro, sin caer en que eso me impedía desarrollar una parte de mi mismo y, a la vez, pecaba de un exceso de preocupación respecto a lo que pudiera llegar.

Hoy, en unas horas y sin apenas notarlo, ha habido algo que se ha soltado, que ha comenzado a volar. Quiero soñar, con cosas posibles o con otras imposibles, dejándome llevar más allá del temor a tropezar.

Tengo derecho, a pesar de habérmelo negado a mi mismo durante demasiado tiempo, a dejar volar mi imaginación, mis anhelos, mis sentimientos. Mis límites están mucho más lejos de lo que hasta hoy me había permitido a mi mismo. Hoy me he dado cuenta de que un sueño es el comienzo del nacimiento de algo posible.

24.10.06

el camino comienza con el primer paso...

El camino comienza, siempre, con el primer paso. Partamos de donde partamos, aunque no nos demos cuenta e identifiquemos ese camino únicamente a partir de un punto concreto que nos parece diferente a aquello que ya hemos recorrido.

Soy seropositivo. Me ha costado siete años comenzar a asumir este hecho y, cuando me he atrevido a hablar de ello más allá de mi más estricto círculo privado, sin darme cuenta, he marcado un punto y seguido en el libro de mi vida.